Órgiva: Una guía para apostar por la España rural

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Sin cerrar los ojos, imagina que has nacido en Reino Unido y has formado tu propio hogar entre vacas y un campo verde y húmedo. Eres feliz, te apasiona tu trabajo y estás enamorado de la familia que has construido. ¿Qué podría faltar?

Un día decides viajar a una zona profunda de Granada de la que te han hablado. Preparas la maleta con ilusión, reservas una casa rural y emprendes junto a tu mujer e hija una inocente escapada a La Alpujarra.

Sin embargo, en cuanto tus ojos descubren el magnetismo de las montañas y el espíritu de sus habitantes, tu corazón sufre un vuelco, ¿cómo sería vivir aquí de forma indefinida?

Andy Bailey y La Alpujarra

Así comienza la historia de Andy Bailey y su familia. Un febrero cualquiera se convirtió en la catapulta para un cambio de vida radical: un nuevo país, costumbres y lengua. Saltaron al vacío de la incertidumbre para crear una vida más acorde a su filosofía y valores; casi después de 20 años en La Alpujarra no se arrepiente de su decisión.

En su libro Órgiva: Una guía para apostar por la España rural, Andy desgrana los pormenores que le llevaron hasta la capital de La Alpujarra y cómo ha sido descubrir la idiosincrasia de una zona muy especial.

Escucharlo hablar de su amor por La Alpujarra es inspirador y una muestra de cómo no necesitas nacer en esta tierra para sentir que tus raíces también pueden pertenecer a ella.

Uno de los elementos que me maravillan de su libro es la sinceridad. No es una obra en la que cada paso sea de color de rosa, la realidad más cruda también está plasmada, pero siempre con un toque de humor muy característico de Andy.

Charlar con él es reír y abrir los ojos como platos en la misma frase. Tiene un carisma y un don de gentes que lo ha convertido en alguien muy querido en Órgiva. Él tenía claro que si venía junto a su familia a vivir a La Alpujarra era para involucrarse, ser uno más.

Y lo ha conseguido.

andy bailey

El primer guiri cofrade

Durante la XXV Feria de turismo, artesanía y alimentación Hecho en La Alpujarra, tuve el placer de compartir expositor durante tres días con él. Estoy convencida de que esa experiencia no hubiera sido lo mismo sin Andy.

En una de nuestras conversaciones sobre el sentido de la vida, me enseñó orgulloso el vídeo de un reportaje que le grabaron en Andalucía Directo sobre “el primer guiri cofrade”.

Con Andy no había hablado hasta ser adulta, pero sí que recuerdo con nitidez el primer año que él procesionó como costalero de la Virgen de los Dolores en Órgiva. Escuchaba los murmullos asombrados de los vecinos, pues nunca antes un extranjero se había involucrado hasta ese punto en el pueblo. Los aplausos, el brillo de sus ojos azules.

También recuerdo y, es imposible que no se me dibuje una sonrisa, cuando procesionaba en Semana Santa con el mismo trono y se colocaba unas gafas de bucear bajo el capirote blanco.

Cuando le mencioné ese detalle tras mostrarme el reportaje, a los dos nos pudo la risa: “Bea, es que sin ellas no veía, me caía el sudor en los ojos y no había quien los abriera”.

Es único.

Una ventana al mundo

En su libro Órgiva: Una guía para apostar por la España rural no solo muestra su experiencia vital, también es una ventana al mundo de las costumbres, tradiciones y ritos que se celebran en La Alpujarra.

Son varios los miles de libros que ha vendido, especialmente en el mercado británico. Gracias a su historia, otros extranjeros han dado el paso de descubrir La Alpujarra, unos se han afincado en Órgiva, como Andy, y otros han creado hogares y negocios en el resto de los municipios.

“La primera vez que saboreas el aceite que has producido, permanecerá contigo como sucede con el recuerdo de tu primer beso”.

Así comienza uno de los capítulos que Andy dedica a la agricultura y, en especial, a los olivos. A partir de octubre el olor, sabor y sonidos de La Alpujarra se transforma. El cimbreo de las varas que golpean las aceitunas, el rasgar de los toldos que las recogen, el ir y venir de tractores o furgonetas que acuden a los molinos.

Estoy muy de acuerdo con esa afirmación de Andy; recoger tus aceitunas, ver cómo se transforman en oro líquido para después sentirlo estallar en tu boca es orgásmico.

Y esta tradición es una de las tantas que los que llegan a esta tierra, convierten en propias.

La Alpujarra, un paraíso para vivir

Hay quien elige el bienestar físico y mental que ofrecen los distintos pueblos de La Alpujarra para un fin de semana, otros para temporadas más largas y hay quienes, como Andy, construyen un hogar y forman parte de una comunidad.

Él lo define muy bien en su libro, La Alpujarra no solo es un lugar de belleza impactante, sino también de gente que se preocupa por sus vecinos y que acoge a quienquiera que cruce sus calles con el mismo cariño que si su sangre hubiera nacido a los pies de Sierra Nevada.

Al final de su libro Órgiva: Una guía para apostar por la España rural, Andy comparte esta conversación con un amigo.

“—¿Cómo sabías que mudarte aquí funcionaría tan bien?

—No lo sabía, era una apuesta, ¿qué sería la vida sin arriesgarse?”

Te invito a que conozcas su historia y veas a través de su libro cómo La Alpujarra es un espacio natural y multicultural en el que los brazos siempre están abiertos para quien quiera recorrerla.

Como dice Andy: “cualquier cosa que hagas en tu vida es tu energía, tu camino, tu suerte”.

¿Te animas a dar el paso?

Amor y luz.

Beatriz Fiore

Escritora

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